¿Cómo lo hacemos?

102-9

Por medio del ecosistema Comfama. Transportémonos a un bosque, donde cada elemento cumple una función especial y la conexión entre todos los seres vivos es trascendental para que haya vida.

A las flores llegan las abejas, luego de recorrer inmensas distancias para llevar y traer polen. Así fertilizan los bosques y garantizan la reproducción de las especies. Nuestras abejas son las encargadas de la innovación, porque llevan y traen ideas por el mundo. Así, miramos por la ventana, vemos nuevos caminos, nos repensamos, innovamos y damos vida a otros organismos.

Cubre al tronco. En el ecosistema Comfama es el Buen gobierno, ese que se encarga de proteger y fortalecer a los empleados de la Caja con principios éticos de probidad, solidaridad e impecabilidad administrativa.

Es una parte estructural y vital, sostiene al árbol y a sus ramas. En nuestro ecosistema lo representa nuestro talento humano: personas comprometidas, que juegan en equipo, aceptan desafíos y disfrutan lo que hacen.

Representa a nuestro Consejo Directivo, siempre atento y cuidadoso de nuestra evolución y crecimiento.

Es nuestra información organizacional, que circula por nuestras raíces y por cada rincón de los árboles para mantenerlos vivos.

Son nuestros afiliados, esas familias dueñas de su futuro, esas empresas socialmente conscientes y los habitantes de esas regiones con alto potencial para las que trabajamos, crecemos e innovamos cada día.

Son vitales para los árboles. Además de permitir que se mantengan aferrados a la tierra, les brindan el soporte necesario para cubrir sus necesidades. En nuestro ecosistema corresponden a los equipos de apoyo: Talento humano, Servicios organizacionales, Estrategia e innovación, Auditoría interna y Secretaría general.

Es nuestra cultura organizacional, esa que nos conecta con nuestros orígenes, que preserva nuestra historia, nuestros principios y valores.

Son nuestros servicios, esos que crecen en nuestras ramas y que están al alcance de cada una de las personas que decidan tomarlos. En el corazón de nuestros frutos hay semillas de oportunidad si se siembran adecuadamente, germinan y transforman vidas.

Cada rama es única. Además de permitir el tránsito de la savia y sus nutrientes, le otorga al árbol la facultad de expandirse, de que nazcan hojas que le permiten respirar y obtener información del entorno. En nuestro ecosistema las ramas equivalen a las capacidades, ellas desarrollan experiencias valiosas para las familias, las empresas y las regiones. Empleo y emprendimiento, Viaje y recreación, Hábitat, Educación y cultura, Salud y bienestar, Soporte de capacidades, Servicios financieros y Gestión de fondos.

Nacen en un momento sagrado que se llama floración, confirman la madurez de la planta y se lo cuentan al mundo. En nuestro ecosistema representan a las comunicaciones que, además de adornar el paisaje, cuentan nuestros logros y esas historias de crecimiento y consolidación.

Son cada uno de los públicos para los que trabajamos: familias dueñas de su futuro, empresas socialmente conscientes y regiones con alto potencial. Cada árbol en un ecosistema está interconectado con otros mediante sus raíces; así se comunican, se transmiten información y nutrientes.

Es nuestra estrategia, y baña a todos los organismos que componen el ecosistema, para que siempre estemos conectados con nuestro propósito y podamos cumplirlo.

Es nuestro propósito superior, lo que nos inspira y motiva a trabajar con pasión y compromiso: consolidar y expandir una clase media trabajadora consciente, libre, productiva y feliz.